75 AÑOS “APAREJANDO”

Es una condición humana la de agruparse para defender, disfrutar, o hacer cosas en común. Las Comunidades de vecinos, las asociaciones culturales, los clubs deportivos, o cualquiera de las innumerables formas de unir esfuerzos para conseguir un fin, son claros ejemplos de ellos.

La aparición en la Edad media del “sentimiento gremial” fue una necesidad que pusieron en marcha aquellas personas que desarrollaban un oficio común. “Carnicerías, Herreros”…. son nombres de calles de Nuestra Ciudad donde estos profesionales autónomos instalaban sus negocios formando “Gremios o Cofradías”, buscando esa unión y así, desde la cercanía, defender mejor sus intereses y ofrecer un buen servicio al resto de los ciudadanos.

Con el paso de los siglos estas fórmulas han perfeccionado sus características jurídicas, llegando a estar plenamente reconocidas por la legislación, lo que dio lugar a la aparición de los “Colegios Profesionales”. Uno de ellos es el de “Aparejadores de Burgos”.

El Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación en Burgos celebra en este 2016 su 75 aniversario con el mismo espíritu de defensa de la profesión con que se construyó a finales de 1941, en los difíciles años de la postguerra, en el domicilio de su primer presidente, José de San Eustaquio.

Entonces eran apenas media docena de profesionales que, durante un par de años, dependieron del Colegio de Santander hasta tener Colegio propio en Burgos donde, en los años cincuenta, ya se planteó crear una Escuela de Construcción que se haría realidad en 1962, con la puesta en marcha de la Escuela Técnica de Aparejadores que en seguida se convertiría en un referente nacional.

En aquellos años, el Colegio contaba con 46 colegiados y, con la puesta en marcha del Polo de Promoción Industrial en Burgos, surgieron nuevas constructoras  y la necesidad de más profesionales. A petición del Director de la Escuela de Aparejadores de Burgos el Ministerio de Educación implantó la especialidad de “Organización de Obras” con lo que se alcanzaron los 610 alumnos matriculados.

Con la creación de la Escuela Técnica de Aparejadores de Burgos y la salida de las primeras promociones  se fue incrementando progresivamente el número de colegiados que, en 1969, se convirtieron en Arquitectos Técnicos y, en los últimos tiempos, Ingenieros de Edificación. Cambios de denominación que han mantenido intacta la importancia de estos profesionales en los procesos constructivos.

En los años 70 el Papa Pablo VI nombró al santo burgalés San Juan de Ortega patrono de los Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de España. Poco después se crea el patronato de San Juan de Ortega  y el Colegio de Burgos decide colaborar para que el Santuario que lleva su nombre tenga, al menos, luz eléctrica. El COAATIEBU se ha mantenido fiel a su santo, participa todos los años en su romería y ha contribuido al mantenimiento y restauración del monasterio.

En 1978 el colegio estrenó su sede en la Avenida del Cid  donde estaría hasta los años 90 cuando se trasladó a la calle Delicias y , finalmente, a la Plaza de los Aparejadores. Siempre al servicio de los colegiados y de la sociedad burgalesa como demuestra, por ejemplo, la aportación de las obras de la Catedral de 25.000 pesetas en 1979, antes de que estuviera de moda.

En los años ochenta se había incrementado sustancialmente el número de colegiados y ya se consideró necesaria la creación de una bolsa de trabajo que se ha mantenido a lo largo del tiempo, así como la apuesta por la formación continua, tan importante en una profesión que ha ido evolucionando y asumiendo nuevas funciones y responsabilidades.

En la actualidad, con 550 colegiados, y después de una de las peores crisis económicas y de la construcción, el COAATIEBU afronta su futuro con el optimismo moderado que la situación nos ofrece. Las circunstancias del mercado han cambiado; la independencia de los jóvenes se retrasa, las fórmulas de unión de pareja crean dudas sobre la  necesidad de invertir, la precaridad laboral, la inestabilidad política….. todos son parámetros que frenan el mercado inmobiliario, derivando la compra venta de nuevas viviendas, hacia el sistema de alquiler.

Toda la sociedad debe ser consciente de estos cambios, y los Aparejadores de Burgos hemos aprovechado estos años de retroceso laboral para hacer la formación postgrado precisa para este cambio.

Rehabilitación, eficiencia energética, mantenimiento, nuevas tecnologías,… son ahora mismo las bases del sector; un sector el de la construcción básico para el desarrollo económico en un futuro inmediato.

En este 75 ANIVERSARIO, los APAREJADORES DE BURGOS, renovamos nuestro compromiso con Burgos para aportar nuestro granito de arena en la mejora de esta Provincia.

Jesús Manuel González Juez

Presidente del Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Burgos

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